En la Escuela Padre Alberto Hurtado de Puente Alto potencian lo humano, lo social y lo emocional para formar personas integrales

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El establecimiento tiene un 96,7% de vulnerabilidad:

En la Escuela Padre Alberto Hurtado de Puente Alto potencian lo humano, lo social y lo emocional para formar personas integrales

La escuela básica Padre Alberto Hurtado de Puente Alto tiene una realidad que es más desafiante que la de muchos otros establecimientos de nuestro país. Posee un índice de vulnerabilidad cercano al 95%, aunque eso, para su directora y el equipo de profesores, está lejos de ser un obstáculo.

“Aquí la gran mayoría de los profesores ama estar acá”, es lo primero que comenta Elizabeth Araya, quien hace poco más de 1 año dirige el establecimiento, después de haber trabajado 22 años en esta misma escuela, primero como Jefa de UTP, luego como responsable de armar la biblioteca y posteriormente como inspectora, hasta que el 2017  le asignaran la misión de estar al mando de este recinto ubicado  en la Calle Mahidanche, cercano al acceso sur de Santiago, que cada día recibe a 800 estudiantes que viven en el sector y que cursan entre pre kínder y 8º básico.

“Hemos logrado tener un buen clima y los niños ya tienen una buena autoestima”, dice ella cuando hace un balance de su primer año dirigiendo la escuela. “Yo trabajo mucho con mi equipos. No decido nada sola”, destaca varias veces durante la conversación y subraya que cada director tiene un estilo y liderazgo diferente “y el mío es de conversación y de apoyo, no de yo estar más arriba y los otros más abajo, sino que todos iguales con un objetivo común que es ayudar a los niños”.

Junto con el trabajo en equipo Elizabeth señala que también es fundamental querer lo que se hace. “Definitivamente para trabajar en una escuela como esta te tiene que gustar la profesión y aquí lo bueno es que a la gran mayoría de los profesores les gusta venir y eso hace que no le pongamos techo a los niños y ellos puedan seguir avanzando”.


Algo muy similar piensa Elizabeth Villarroel, la coordinadora técnica del segundo ciclo de la escuela, quien lleva 19 años trabajando en el establecimiento y tiene 10 años en este cargo. “He tenido otras oportunidades para trabajar en escuelas particulares subvencionadas pero nunca me he movido de esta experiencia porque siempre me ha motivado trabajar con el niño vulnerable”, dice apasionada.

Para trabajar en una escuela como esta con altos índices de vulnerabilidad la coordinadora afirma que es indispensable tener claro las dificultades que tienen los estudiantes en su vida familiar y al mismo tiempo reconocer cuáles son sus motivaciones e intereses. “Lo primero es conocer su realidad y hacerse cómplices de ellos para ayudarlos y apoyarlos con toda las redes que están en nuestras manos”, dice y agrega:  “es súper importante no solo trabajar la parte de conocimientos sino que también en la parte motivacional,  ya que es ahí donde se genera un vínculo con el estudiante”.

Para destacar este punto Elizabeth Villarroel cuenta que incluso hay profesores que han llegado a hacer clases a esta escuela y no han durado ni siquiera un día. “Esto ocurre porque aquí no se necesitan profesores que estén guiados solamente por lo pedagógico. Aquí para lograr aprendizaje, antes que nada, yo tengo que querer, conocer, aceptar y conducir a mi estudiante”, afirma.

Otro de los puntos claves para conseguir buenos resultados y poder formar personas integrales, dice Elizabeth Villarroel, es el trabajo colaborativo. En esta escuela se realiza un proceso paralelo donde todos los profesores de las distintas asignaturas se juntan para trabajar al mismo tiempo en una misma idea, en una misma meta y en un mismo objetivo que es lograr el aprendizaje en los niños y que ellos logren ser profesionales. “Nosotros somos los gestores que les entregamos las herramientas para que ellos sepan defenderse no solamente en los cognitivo y en lo pedagógico, sino que también en lo humano, en lo social y en lo emocional, en definitiva en una persona integral, ese es el estudiante que nosotros queremos formar”, expresa.

Elizabeth Villarroel cuenta que dentro de los procesos de aprendizaje de la escuela ha sido fundamental el apoyo de la Corporación Crea+, ya que los asesores que visitan el establecimiento “no solamente se preocupan del número, sino que hacen un verdadero trabajo de reportes y de entrega de información que va mucho más allá, que es siempre contextualizado según nuestra propia realidad”.

El profesor de Matemáticas de 7º y 8º básico de esta escuela, Ignacio Morales, concuerda en esto con Elizabeth. “El apoyo de la Corporación Crea+ ha sido clave. El departamento de matemática prácticamente funciona en base al trabajo que realiza Crea+ y el asesoramiento que ellos nos entregan semana a semana”, dice.

Para este profesor que lleva 4 años haciendo clases en esta escuela lo esencial son los alumnos. “Nuestras expectativas son muy altas con ellos. Nosotros esperamos grandes resultados y en ningún caso les ponemos barreras. Las barreras existen pero nosotros intentamos que los chicos no las vean”, dice y rápidamente explica: “lo que pasa es que el contexto aquí obliga a los niños a entrar al mundo laboral a temprana edad, sin poder muchas veces elegir que es lo que quieren hacer de sus vidas.  Terminan 8º básico y tienen que ayudar a la mamá para conseguir el sustento diario. Por eso nuestra principal misión es lograr formar personas integrales que se inserten en la sociedad, que sean autónomos, que tengan familias  y que puedan proyectar sus estilos de vida”.

La escuela es asesorada por la Corporación Crea+ gracias al apoyo de la Fundación Emejota y Jotace. La estrategia en la que ha estado enfocado este colegio junto a la Corporación ha sido la permanente búsqueda del avance de todos los estudiantes desde la convicción por el aprendizaje y eso sumado a la innovación pedagógica en todas sus clases.